Venezuela regala medicamento para cáncer metastásico

Las venezolanas que padecen cáncer de mama en etapa avanzada o metastásica tendrán acceso gratuito a un medicamento denominado Everolimus que puede prolongar el tiempo de vida. El fármaco, desarrollado por el laboratorio Novartis, estará disponible para las afectadas, a través del programa de medicamentos de alto costo que administra el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).
Según un despacho de la Agencia Venezolana de Noticias, el director médico de Novartis-Oncología, Miguel Briceño, precisó que Everolimus es una terapia, aprobada en agosto pasado, indicada para mujeres con los tipos de cáncer de mama que son atacados con tratamientos hormonales o endocrinos, orientados a limitar la producción de estrógenos en el organismo.
El estudio que derivó en la aprobación de la molécula llamada Everolimus, combinado con otro componente, el exemestano, reveló que esta fórmula puede aumentar en más del doble la supervivencia libre de progresión, alcanzando los 11 meses en promedio.
La información precisa que en estos momentos, el medicamento es suministrado por el IVSS para cáncer renal y neuroendocrino, pero próximamente será indicado también contra el cáncer de mama avanzado.

Importante: Mi sugerencia es que platiques con tu especialista sobre este tema.

El contenido sexy de una campaña en Chile causa polémica

Confío en que nos compartirás tu opinión tras ver parte de la campaña. Pero mientras lo haces te cuento que la polémica ha escalado mientras se viraliza la campaña Por amor a las tetas, lanzada por el Ministerio de Salud en Chile para promover la concientización sobre el cáncer de mama. 
El spot que acompaña la campaña resultó controversial debido a que está dirigido a los varones y se enfoca sólo en los senos de las modelos o actrices participantes, a quienes ni siquiera se les ve el rostro.
Son 30 segundos de mostrar imágenes de escotes generosos que buscan que los varones se interesen en que sus parejas practiquen la autoexploración mensual y hasta los animan a apoyarlas en esa tarea.
“Cada ocho horas muere una mujer de cáncer de mamas en Chile. ¡Hombres de Chile, bajemos ese número, incentiva a una mujer a hacerse un examen de mamas!”, se puede leer en el perfil de Facebook de la campaña que invita a “salvar un par”.

Aquí tienes el video:

¿Qué te pareció? Te comento que el mensaje dividió opiniones: algunas argumentan que su contenido sexual diluye el objetivo: que los varones inviten a las mujeres a la autoexploración periódica, pese a que en la página web de la campaña se les da instrucciones a los varones para que apoyen a sus parejas en esta tarea.
Otras personas han comentado que es lamentable que la campaña se enfoque en el deseo de salvar “sólo una parte del cuerpo femenino”, sin pensar que las mujeres somos seres integrales.
Como imaginarás, la polémica está más que avivada. Sobre todo, tras la difusión del spot en medios estadounidenses a mediados de la semana. La página web BuzzFeed fue la primera en mostrarlo. A raíz de ello, los clics en el video pasaron de 40,000 a 300,000 visitas.
El chileno, sin embargo, no es el primer anuncio publicitario que busca llamar la atención hacia la concientización sobre el cáncer de mama a través de imágenes sexuales. En el 2009, la ONG candiense Rethink Breast Cancer -sí, la que este año creó la sexy app con varones que te recuerdan la autoexploración e interactúan contigo- promovió la campaña Save the Boobs! (¡Salvemos a los senos!), que mostraba a una voluptuosa mujer en un sugerente bikini blanco mientras era observada por muchos varones.

Una técnica que abre la puerta al tratamiento menos invasivo

El Hospital Universitario de Utrecht (UMC), en Holanda, aplicó por primera vez en el mundo el ultrasonido en pacientes con cáncer de mama usando una avanzada tecnología de resonancia magnética (MRI) que permite visualizar con gran precisión el tumor mientras se produce el tratamiento.
Este procedimiento utiliza la tecnología conocida como “MRI-HIFU”, en referencia a las siglas en inglés para la imagen producida por la resonancia magnética, mientras que HIFU son el acrónimo equivalente a chorros de intenso ultrasonido usado como medio para “quemar” el cáncer. 
La nota de prensa divulgada por la agencia española EFE y publicada en diversos medios del mundo, recuerda que esta técnica ha sido utilizada ya en tratamientos de miomas de matriz y para paliar el dolor en cáncer de huesos, pero nunca antes se había usado para combatir un tumor maligno.
Marco van Vulpen, uno de los radiólogos del UMC que lideran el estudio, dijo en conferencia de prensa que la clave del tratamiento es ver el tumor mientras se trata.
La imagen de la resonancia magnética “ofrece una visión muy precisa del tumor, lo que nos permite aplicar con concreción el ultrasonido y dañar lo menos posible las células sanas”, explicó. “El paciente se coloca boca abajo en una camilla (que luego se introduce en el MRI) provista de una especie de hueco al que llegan las aplicaciones del ultrasonido”.
“En esa cavidad de la camilla se introduce el pecho, que al quedar suspendido en lugar de aplastado, nos permite tener una visión aún más precisa, en tiempo real, del tumor, incluyendo sus movimientos, y combatirlo con mayor precisión desde diferentes perspectivas”.
Los expertos ven en esta técnica una alternativa para la cirugía y así evitar los efectos secundarios, psicológicos, sociales y estéticos que conlleva en muchos casos la mastectomía.
“Un tumor de pecho con un tamaño medio de entre 1 y 1.5 centímetros y el cirujano, como no puede notarlo antes de operar, extraerá una fibra de hasta 10 centímetros, lo cual es gigante comparado con la medida del tumor”, indicó Van Vulpen para ilustrar algunas de las desventajas de la cirugía.
El especialista destacó que la tendencia a usar métodos cada vez menos invasivos no es nueva y ha sido un objetivo de la medicina desde sus orígenes.
Hasta ahora el equipo del Hospital Universitario de Utrecht ha aplicado el nuevo tratamiento a tres pacientes, aunque la investigación -que aún está en su fase experimental- requiere que se trate a 30 afectados de cáncer de mama para ser concluida, lo cual podría tardar “varios años”, según el investigador.
Van Vulpen puntualizó que los pacientes que participen en el protocolo de investigación serán finalmente operados, para así “poder comprobar la medida en la que se ha reducido el tumor y saber si hemos usado las dosis suficientes”.
Steve Klink, representante de la multinacional Philips, encargada del desarrollo de la tecnología “MRI-HIFU” aplicada en esta investigación, señaló que para recibir el nuevo tratamiento, el tumor no tiene que haber entrado en una fase de metástasis.
El UMC, que es el segundo mayor hospital de Holanda, creó hace dos años un centro especializado en la guía visual para intervenciones oncológicas (IMAGO), que lo hace pionero en este tipo de estudios y único en el mundo por haber fusionado los departamentos de radiología y medicina nuclear.

Importante: Mi sugerencia es que platiques con tu especialista sobre este tema.

Un millón de euros para investigar sobre cáncer de mama

Avon Cosmetics, la firma internacional de venta directa de perfumería y cosmética, donó un millón de euros a la investigación sobre el cáncer de mama a través de las Primeras Becas Avon, que serán entregadas el próximo 6 de noviembre en Madrid.
Las becas serán asignadas a los doctores:

  • Gema Moreno Bueno, de la Fundación MD Anderson Internacional
  • Antonio Postigo, del Hospital Clinic de Barcelona
  • Laura G. Estévez, del Hospital de Madrid
  • María Isabel Mariscal Crespo, de la Universidad de Huelva
  • Joaquín Arribas, del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Con estos recursos, Avon supera los casi 4 millones de euros donados en España y los más de 618 millones de euros que se han destinado a nivel global a la investigación y tratamiento del cáncer de mama.

¡Tócate y Cuídalas!, la campaña en Chile para cáncer de mama

Con 4,000 casos anuales de mujeres con cáncer de mama, Chile lanzó esta campaña para invitar a la autoexploración mensual.  
El mensaje es muy claro, muy sencillo de comprender. Hay  indicaciones y sugerencias; en todas, las palabras empatan con una identidad gráfica atractiva.
Y tú, ¿ya pasaste del leer estas recomendaciones a la acción? ¿Qué te falta?
También, nos gustaría conocer tu opinión sobre este video.

Una imagen que revela mucho del drama del cáncer de mama

Sí, lo sé. La imagen que acompaña este texto es muy fuerte, pero también es muy real… tan real como puedo dar fe y asegurar que es la imagen fiel, sin photoshop, sin maquillaje, que refleja los primeros días, las primeras semanas, tras una mastectomía.
Llegué a ella por “casualidad”; la encontré en el blog Breast Cancer? But Doctor … I hate pink!, que escribe Ann Silberman, una sobreviviente -y aún combativa paciente- que vive en Sacramento, California.
Al igual que Silberman, otras sobrevivientes cuestionan seriamente la “imagen rosa” con que pareciera enmascararse la enfermedad y todo lo que conlleva. Algunas de ellas fueron entrevistadas para la historia de CNNMéxico titulada La lucha contra el cáncer de mama debería ir más allá de un listón rosa.
Estoy segura de que la dramática imagen argumenta, mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, el deseo de estas mujeres de que todos, absolutamente todos, comprendiéramos que hacer conciencia de lo que significa el cáncer de mama va mucho más allá de lucir un lazo rosa en la solapa durante todo un mes, adornar aparadores, iluminar monumentos arquitectónicos…
Comprender lo dramático que es una mastectomía -una mutilación que busca un bien mayor como es preservar la vida, pero al fin y al cabo una mutilación-, cómo se ve y, quizás, adivinar cómo se siente, tal vez nos lleve a ser conscientes de nuestro cuerpo, de entender que amarnos es reducir o eliminar los factores de riesgo que son controlables, de asumir con disciplina espartana la práctica mensual de la autoexploración, y la visita anual con especialistas en cáncer de mama. Sólo así estaremos en camino de lograr diagnósticos tempranos de la enfermedad, que eviten las mastectomías y, sobre todo, disminuyan el número de mujeres que mueren a causa de ella.
De corazón, te ofrezco una disculpa por sacudirte en tu espacio con esta imagen. Mi compromiso contigo es no hacerlo con frecuencia… sólo cuando sea pertinente o necesario para entender que sí, que la conciencia y la responsabilidad sobre el cáncer de mama es mucho, mucho más que pintar el mundo de rosa.

Un modelo de organización contra el cáncer de mama

Me gusta creer que todas las fundaciones, organizaciones y grupos que surgen tienen la honesta intención de apoyar la concientización del cáncer de mama… y lo hacen.
Un ejemplo que hace que, como decimos en México, “me quite el sombrero” ante sus logros es la fundación Susan G. Komen for the Cure, establecida en 1982 por Nancy Brinker para honrar la memoria de su hermana Susan, quien murió de cáncer de mama a los 36 años de edad. 
En su última declaración financiera, esa organización se atribuyó el éxito por haber reducido en Estados Unidos en un 33% la mortalidad de las pacientes con cáncer de mama en el lapso comprendido entre 1991 y  2012. ¿Cómo lo lograron sus directivos y miles de voluntarios? Optimizando los más de 740 millones de dólares que han recaudado, principalmente a través de las célebres carreras (alrededor de 100 cada año) que organizan en todo el territorio estadounidense con 1.5 millones de participantes.
Sus finanzas son claras: 75% de lo recaudado permanece en las comunidades que lo generaron para apoyar proyectos locales, y el 25% se destina a la investigación a través del Programa de Subvenciones de la Fundación Komen (The Komen Foundation Award and Research Grant Program), que desde su creación en 1982 ha otorgado 850 becas, que suman un total de 112 millones para proyectos de investigación del cáncer de seno.
De esos recursos, al menos 79 millones de dólares se destinaron a investigar entre 2006 y 2012 el cáncer de mama metastásico, que es el de pronóstico menos favorable de cura.
Evidentemente, la Fundación Susan G. Komen goza de credibilidad y respetabilidad entre la sociedad estadounidense y es, al menos para mí, un modelo a seguir por sus resultados que la colocan en el extremo de lo que ha sido llamado Pinkwashing. Pero también operan otras organizaciones, menos grandes (por decirlo de alguna manera), aunque igualmente efectivas.
En semanas pasadas compartí un texto sobre la carrera de 5k de la fundación Gloria Gemma, en Providence, Rhode Island. Desde el primer vistazo a su página me sorprendió el banner que tienen con la meta establecida para este año: 200,000 dólares y los avances que llevan en constante actualización. Hasta la noche del jueves la recaudación sumaba 115,587 dólares. Así de precisos son para contar cada uno de los dólares que les son donados.
En México también hay ejemplos que destacar. Recientemente cim*ab cumplió 10 años de existir y de sumar logros. Además de los apoyos que otorga, le reconozco su estrategia para hacer visible la enfermedad: antes existía, pero pocos se atrevían a hablar de ella; hoy, la frase ¡Favor de tocar! es nacionalmente conocida gracias a sus campañas en las que ha integrado a celebridades de los espectáculos y de la alta sociedad mexicana. 
También sé que está ASBIS, una asociación con sede en el Estado de México a la que conocí por su labor para evitar más contagios por el Virus del Papiloma Humano y apoyo a la población de mujeres mazahuas. Pero sus programas de asistencia social también involucran el tema del cáncer de mama, y este fin de semana, el último de octubre, ha preparado un maratónico programa para recaudar fondos.
Sé que como cim*ab y ASBIS hay otras muchas fundaciones en México que realizan esfuerzos enormes por apoyar a su comunidad y que sus logros son destacables.
Sin embargo, y es una opinión personal, nos falta ir más allá de las campañas que relucen durante octubre. De esa forma, el llamado tercer nivel de la sociedad podría equiparse en transparencia a lo que ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos, donde los reportes de ingresos y egresos se consultan desde internet y hay informes pormenorizados de hacia dónde van los recursos obtenidos, dolar sobre dolar.
Me gustaría saber cuál es tu opinión al respecto.

Una polémica campaña de concientización en BC

Lo vemos en las cajetillas de cigarro. Pero también llegaron a la campaña de concientización sobre el cáncer de mama. Baja California fue un estado que se puso a la vanguardia al impulsar una decidida estrategia que empleó imágenes polémicas y hasta crudas, que muestran a mujeres con el torso desnudo mutilado o con uno de sus senos quemado por la enfermedad.
El diario digital SanDiegoRed recuerda que esa campaña tuvo una gran respuesta y  reforzó los resultados obtenidos en el 2010, cuando de 500 mastografías que se hacían cada año en el estado, pasaron a 15,000.
Los diez espectaculares, diseñados por estudiantes de la Universidad Iberoamericana, fueron colocados en avenidas de gran tráfico vehicular y sorprendieron a los ciudadanos por las imágenes de mujeres pretendiendo amputar uno de sus senos, rostros de calaveras en los pechos y sostenes quemados. 
“Los carteles nos ayudaron mucho a intensificar los diagnósticos oportunos de cáncer de mama”, dijo en su momento Lidia Sandoval, responsable médica del programa de detección en el Centro Estatal de Oncología en Mexicali.
Sin embargo, consideró, el verdadero resultado – la toma de conciencia de la necesidad de hacerse exámenes periódicos – se verán en unos tres años.

¿Qué piensas de esta campaña? ¿Consideras que las personas pasamos a la acción cuando nos ‘sacuden’ visualmente? Comparte con nosotros tu opinión.

‘Pinkwashing’, el engaño o el lucro con las causas rosas

Ignoraba que existía el concepto. Tampoco sabía que era un hecho que ocurría en diversos países del mundo, no sólo en México, pero esta mañana mi amiga Edna Montalvo me compartió un texto sobre el tema que circula a través de Facebook; de hecho es parte de una de sus famosas causas, y fue iniciada por Melissa Pak.
Estados Unidos acuñó el término Pinkwashing para referirse a aquellas empresas que dicen promover la concientización sobre el cáncer de mama, pero que en realidad ni donan recursos económicos ni divulgan de forma transparente el manejo que le dan a los fondos recaudados con tal fin y, lo que es peor aún, que ‘disfrazan’ productos que pueden ser cancerígenos con una envoltura o un lazo rosa para que el consumidor los adquiera.
El texto asegura que no se trata de una película de terror o de un documental para explicar el “secuestro de la causa rosa”, sino de una alerta porque cada vez son más las empresas (y sus directivos, claro) que se han dado cuenta del poder de venta de los productos rosa, sobre todo cuando se acerca el Otoño u octubre, como prefieras verlo.
Y sí, siempre hay empresas y fundaciones que actúan de manera correcta: abrazan una causa y dedican esfuerzos para generar recursos y apoyar a otros. Se trata de una alianza ganar-ganar: los empresarios elevan sus utilidades, las fundaciones ven cómo la causa se hace visible y llegan recursos para promoverla, y los consumidores obtienen productos de calidad y apoyan una labor altruista. Todos ganan.
Pero el Pinkwashing ha puesto el acento sobre aquellas asociaciones que se autoenriquecen y sobre productos rosas que son falsos y cuya venta sólo está destinada a “llenar los bolsillos de corporaciones codiciosas que capitalizan la generosidad de la gente”. Aunque Pink Ribbon International tiene los derechos sobre el emblemático lazo rosa, es bien cierto que existen las modificaciones de diseño, el cambio de color y la adaptación del icónico símbolo que así puede ser utilizado sin problema prácticamente por cualquiera para promover alguna causa o producto relacionados con la recaudación de recursos asociados a la concientización del cáncer de mama, sin que en los hechos (¡ojo!) esté cumpliendo con ese objetivo.
Así, el texto nos invita a convertirnos en consumidores responsables y, si al comprar (más al acercarse octubre) abrazamos la causa rosa, verifiquemos que:

  • Las asociaciones que recaudan recursos tengan un manejo transparente de ellos y constantemente informen el uso que les han dado.
  • Que los productos rosas sean realmente inocuos, realizados con sustancias que no causen enfermedades.
  • Que las empresas que comercializan esos productos informen al término de cada campaña, cuánto dinero recaudaron y qué porcentaje están donando a qué asociación o fundación y para qué fin específico.
Estoy segura de que coincides conmigo en que estas recomendaciones son muy pertinentes y para tomarse en cuenta. En realidad, no se trata de desconfiar de la buena de fe de muchos, sólo de verificar que en realidad los recursos se ejercen para la causa que se abandera.
Después de todo, como las cosas que valen la pena en la vida, el mejor apoyo a la concientización sobre el cáncer de mama es gratuito: si te practicas la autoexploración mensual y enseñas a las mujeres que son importantes en tu vida a autoexplorarse estarás haciendo un gran servicio en aras de una detección oportuna de la enfermedad y, por ende, en la reducción de la tasa de mortalidad que genera.
Así que, y nunca mejor dicho, ¡manos a la obra!

¿Cuánto tardó en formarse el tumor que me quitaron?

Esa es una pregunta ociosa, pensaba yo -que siempre quiero saber todo de todo lo que me interesa o afecta-, porque hoy sé que es algo que ya no tiene importancia, que quedó a atrás, y que me ha dejado una enorme enseñanza.
Sin embargo, sí te comparto que hace unos meses me sorprendí muchísimo cuando una de las doctoras a las que consulto comentó que el tumor que causó la mastectomía debía tener unos seis años o un poco más en formación. 
¿Por qué me sorprendió? Porque en 2006 -ahora lo sé- tuve un aviso de lo que vendría; me hicieron una cirugía, me quitaron tres “zonas de lesión”, como eufemísticamente las llamaron entonces, que resultaron benignas, inicié tratamientos y, de manera sistemática, mastografías anuales y ultrasonidos mamarios cada seis meses… y en ninguno de ellos “se vio” lo que vendría. De hecho, un día antes de la cirugía me hicieron estudios y no había nada que indicara malignidad, según el BI-RADS (Breast Imaging Reporting and Data System), ya que los resultados estaban en niveles 2 y 3, lo que hablaba de que aunque había “algo” que no debía estar ahí, no tenía por qué alarmarme y podría repertirme el estudio en unos 4 o 6 meses para descartar cualquier cosa. Sin embargo, decidí entrar al quirófano y eso fue providencial, un regalo de vida, pues sé que por ello sigo adelante.
¿Por qué lo digo? Porque ahí, en el quirófano, la realidad fue otra. Ahí fue cuando el cirujano oncólogo determinó la mastectomía radical porque el tumor que había generado medía más de 2 centímetros y, sí, era cáncer.

Hoy, después de leer y escuchar mucho sobre la enfermedad, he aprendido estas cosas que te comparto:

  • Un tumor mamario canceroso puede tardar de 6 a 7 años para alcanzar un centímetro, es decir, llegar a lo que llaman Etapa o Estadío I, que si es detectado oportunamente tiene un 95 % de probabilidades de curación sin que el tratamiento sea mutilante (a veces optan por una cirugía oncoestética).
  • T II: tumor de 2 a 5 centímetros, que es donde yo estaba cuando lo detectaron durante la cirugía.
  • T III: tumor de más de 5 centímetros
  • T IV: compromiso fuera de la mama y axila y otros órganos.

Los diversos doctores que me han atendido me han explicado la importancia de conocer el tipo de cáncer que se genera, así como la etapa en la que se encuentra, ya que de ello depende la elección de las mejores opciones de tratamiento.
De ahí que, en verdad, estoy convencida de que cada tratamiento es un “traje a la medida” que busca lograr que recuperemos la salud, y lo mejor que podemos hacer como pacientes es elegir a un oncólogo especializado, confiar en él y apoyarlo con nuestro ánimo en alto, porque sí es posible sanar.