¿Cuánto tardarías en acudir al médico si te palpas una ‘bolita’?

Confío en que no mucho…
Según un estudio, el 30% de las mujeres tarda más de tres meses en visitar a su médico tras sentirse una “bolita” o “bultito”, y ese retraso si confirma un diagnóstico de cáncer de mama se traduce en “un peor pronóstico, pues suele tratarse de tumores de más de tres centímetros” frente al 0.5 centímetro que en promedio tienen cuando son detectados de manera temprana. 
En el estudio, que tardó dos años, participaron 330 pacientes que tuvieron una cirugía en el Hospital General Universitario de Ciudad Real, en Castilla-La Mancha, España, también se midieron los tiempos de respuesta dados a cada caso. Esto, en mi experiencia, es muy importante porque si lo traducimos a la realidad en México, puedo afirmar -sin duda- que no es lo mismo la respuesta que tienes en una institución pública a la que recibes en un hospital privado. Y ese tiempo de espera, que pueden ser semanas o meses, se traduce también en un mayor riesgo para la paciente.
Más aún, Ricardo Pardo, autor del estudio Retraso diagnóstico en el cáncer de mama y coordinador de la Unidad de Mama del hospital, también se refirió a la conveniencia de reducir tiempos porque con ello disminuye “la ansiedad de la mujer desde el momento que se le diagnostica el cáncer hasta la operación”.
Las conclusiones del estudio, dadas a conocer en el marco del XI Encuentro de Cáncer de Mama y Ginecológico, también insisten en que ante un diagnóstico de cáncer de mama, los servicios médicos deben actuar con premura para lograr que la mujer entre a cirugía o inicie el tratamiento a la brevedad posible.
Otro punto fundamental del estudio, y es el que nos compete porque es una responsabilidad personal, destaca la falta de educación entre gran parte de la población femenina, que de entrada muestra desconocimiento en la autoexploración y su práctica, pero que también se traduce en miedo: a ocultar la enfermedad, a confirmar un diagnóstico, y por eso erróneamente se piensa que si no se acude con el especialista es porque “todo está bien”.
Esa responsabilidad es mía, es tuya, es de cada mujer… Así que ¿cuánto tardarías en acudir al médico si te palpas una “bolita”?

¿Mujer o ‘supermujer’? Como sea, ¡debes autoexplorarte!

Hace poco más de un mes, el 3 de septiembre, compartí en mi perfil de Facebook el siguiente mensaje: Querida: ¡Se vale tocar! Involúcrate en el conocimiento de tu cuerpo para conservar la salud. Haz de la autoexploración un hábito, una rutina mensual, y empieza a cambiar “tu chip” para que cada año, por lo menos, visites a un oncólogo especializado en cáncer de mama. Él es el profesional más indicado para guiarte en la ruta de la prevención. Hazlo como una muestra de amor a ti misma. Te quiero. Hoy, Mariana, una querida amiga, me recordó que debía incluirla aquí.
Mi texto acompañaba a esta imagen de la Mujer Maravilla, Gatúbela, She Hulk y Storm  creando conciencia e invitando a la mujer a autoexaminarse para lograr una detección temprana de cáncer de mama, enfermedad que anualmente en el mundo causa la muerte a más de 500,000 mujeres.
La singular campaña, que utilizó las ilustraciones de la artista Maisa Chaves para la Associacao da Luta Contra o Cancer (ALCC), se lanzó en Mozambique bajo el lema: “Nadie es inmune al cáncer de mama”.
Uno de los objetivos de la campaña fue llegar a las mujeres jóvenes para que adopten el hábito de la autoexploración.
“Cuando hablamos de cáncer de mama, no hay mujeres o supermujeres. Todo el mundo tiene que hacerse el autoexamen mensual. Lucha con nosotros contra el enemigo y, en caso de duda, consulta con tu médico”, dice el texto que acompaña a cada ilustración.

Contra el cáncer de mama, pasa la voz: ¡autoexplórate!

Una de las enormes ventajas que nos ofrece la tecnología es que, si nos proponemos, podemos hacer que el mensaje de la autoexploración como camino para una detección temprana del cáncer de mama llegue cada a más mujeres.
En este mes, en el que quiero pensar que hay una mayor sensibilización y apertura hacia el tema, aprovecha y pasa la voz, como ilustra este video del Grupo CHRISTUSMuguerza.
Pasa la voz: el cáncer de mama es curable si se detecta en sus fases iniciales: 90 % de las mujeres que lo generarán sanarían si tienen un diagnóstico temprano.

Un video nos ilustra sobre cómo ‘tocar(nos)’

El camino para una detección temprana del cáncer de mama pasa necesariamente por la autoexploración.
¡Se vale tocar!, nos dicen. Y, además de hacerlo, debemos aprender cómo hacerlo. En un post anterior, te compartí la técnica correcta y busqué responderte algunas dudas.
Este video de la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (Canipec) nos ilustra de manera sencilla cuáles son los pasos a seguir.
“El miedo y el desconocimiento son más mortales que el cáncer de mama“, como bien dice el organismo en su campaña unidos en la detección del cáncer de mama.

Por amor a ti misma: ¡tócate!

 

 

¡Tócate! ¡Autoexplórate! Sí… ¿pero cómo?

La detección temprana del cáncer de mama, con la que en México se podrían reducir hasta en 40% las muertes que anualmente causa esta enfermedad, pasa necesariamente por la autoexploración
Todas las campañas hacen énfasis en este punto y, sobre todo durante octubre, seremos ‘bombardeadas’ con invitaciones a “autoexplorarnos”, a “tocarnos”, a “examinarnos” mes  a mes. Sin embargo, pocas sabemos cómo hacerlo. Aquí veremos cuál es la técnica que, además, resulta bastante sencilla.
No obstante, debemos recordar algo importante: por más técnica que conozcamos, nada dará resultados si no pasamos a la acción. Así que, mujeres hermosas, las invito a practicar, a autoexplorarse mensualmente, y hacer de esta técnica un hábito de vida saludable y, si ya eres mamá de una adolescente, tienes la doble responsabilidad de enseñar a tu hija y revisarte tú misma.

¿Qué entender por autoexploración?
Una revisión detallada de tus senos, mediante la vista y el tacto. Si lo haces mes a mes llegará el momento en que los conozcas tan bien que estarás posibilitada para detectar hasta la más pequeña anomalía. Y aquí es importante que tengas presente que hasta 80 % de las “bolitas” o “bultitos” que puedas sentir en un seno son benignos, es decir, no se les relaciona con cáncer de mama; así que ¡tócate! sin miedo, dejando a un lado preocupaciones infundadas.

¿Quién debe hacerse la autoexploración?
Todas las mujeres. Sí, desde la adolescencia tras el primer periodo menstrual hasta que dejas atrás la menopausia y lo que sigue, es decir, desde jovencita hasta que tengas vida.

¿Cuándo es el mejor momento para la autoexploración?
Tres días después de que concluye tu periodo menstrual. ¿Por qué? Porque al término de la menstruación, el tejido de los senos es más blando y facilita el proceso. Algunas mujeres dicen que, incluso, “molesta menos”.
Este proceso deberás repetirlo mes con mes. Sólo una vez al mes, así que regálate esos minutos (no serán más de 30) para conocer tus senos.

Si eres de las mujeres que ya no tienen menstruación, elige un día del mes y déjalo fijo para realizarte la autoexploración.

¿Qué debes buscar o sentir?
A.
Diferencias:
– De tamaño, de forma, en el color, en la simetría de los senos y los pezones, y en la textura.
B. Presencia:
– De “bolitas” (nódulos), “hoyitos” (hendiduras) o cambios en la piel.
C. Aumento en el grosor de las venas.
D. Heridas y salida de líquido de los pezones.

La autoexploración en dos pasos
Ya dijimos que este es un proceso de dos fases en el que usas, principalmente, dos sentidos: la vista y el tacto. Yo te sugeriría que el momento que elijas para hacerlo estés en armonía, tranquila, en amor hacia ti y tu cuerpo. Serán sólo unos minutos cada mes, así que aprovéchalos para estar contigo; es un gran regalo para ti.

¡Ahora sí! De pie, frente ante un espejo y desnuda, de la cintura para arriba, te pondrás en cuatro posiciones para observar tus senos desde todos los ángulos posibles:

  1. Con las manos en la cadera, verás tus senos de frente.
  2. Con las manos en la cadera, observarás tus senos de perfil, es decir, deberás alternar cada lado.
  3. Pondrás tus manos en la nuca y las entrelazarás. Luego observarás tus senos de frente y de perfil.
  4. Con las manos en las caderas, te inclinarás y observarás la caída de tus senos.

Después de completar estos cuatro pasos, empezarás la fase dos, en la que palparás tus senos, utilizando los tres dedos centrales de tu mano. Este proceso también se hará en dos partes: una de pie y otra acostada boca arriba.

  1. De pie, pondrás la mano izquierda en la cintura, y con los tres dedos centrales de tu mano derecha empezarás a palpar tu seno, suave, pero firmemente, en el sentido de las manecillas del reloj. Iniciarás el proceso en la axila izquierda y a partir de ahí moverás tu mano derecha en pequeños círculos.   Luego, repetirás el proceso a la inversa: la mano derecha irá a la cadera y utilizarás la izquierda para palpar tu seno derecho.
  2. Revisarás el pezón de cada seno, ejerciendo presión para observar si no sientes ninguna “bolita” detrás de él.
  3. Por último, apretarás el pezón para ver si no le sale ningún líquido.

 Ahora, acostada boca arriba:

  1. Pondrás tu brazo izquierdo atrás de la nuca y utilizarás los tres dedos centrales de tu mano derecha para palpar el seno izquierdo, a partir de la axila, con movimientos circulares, suaves pero firmes, y lo recorrerás en el sentido de las manecillas del reloj.
  2. Palparás el pezón para ver que no haya “bolitas” ocultas.
  3. Presionarás el pezón para ver que no salga ningún líquido.
  4. Repetirás el proceso, pero ahora poniendo el brazo derechos detrás de la nuca y utilizarás los dedos de la mano izquierda para revisar el seno derecho.

¿Ya lo pusiste en práctica? ¿Te quedaron algunas dudas? Aquí te apoyamos con un video (muy breve) donde podrás ver cómo debes hacerlo. Recuerda, mes con mes irás perfeccionando tu técnica y, lo más importante, aprenderás a conocer tus senos.