Una lección de vida

Mi segundo “cumpleaños”… Una experiencia para compartir

Hay fechas que te marcan, no por el día en sí sino por los acontecimientos que sucedieron en ese momento. En mi caso, una de esas fechas especiales es el 15 de septiembre de 2011. Justo hace un año me sometí a una cirugía aparentemente sencilla que derivó en una mastectomía radical del seno izquierdo por un adenocarcinoma. Sí, yo tenía cáncer de mama… y lo ignoraba.

A mis 50 años y, como periodista habituada a leer, investigar y obtener información de primera mano, consideraba que estaba enterada del cáncer de mama y de todo aquello que debíamos hacer para “prevenirlo”. Así, periódicamente acudía a mis citas médicas y me sometía a estudios de imagenología: ultrasonidos mamarios y mastografías, que decían que yo estaba bien, sin problemas.

De hecho, un día antes de la cirugía me entregaron los resultados de los últimos estudios, a los que me sometí debido a que tenía una “bolita” en el seno izquierdo. Según los médicos que los interpretaron, esa “bolita” era un “granuloma posiblemente generado por un cuerpo extraño y era benigna”. Sin embargo, como me lo recomendaron, acepté someterme a la cirugía para evitar inconvenientes futuros.

Con la seguridad de que todo estaba bien, entré al quirófano y, horas después –cuando desperté en la habitación del hospital que me fue asignada–, me enteré de mi “nueva” realidad: “Te quitaron el seno izquierdo porque… era cáncer”, recuerdo que me dijo mi cuñado. “Pero tú eres valiente y vas a salir de esto”.
Las palabras me impactaron, por supuesto. Lloré mientras mis pensamientos volaban hacia mi marido y mis dos hij@s adolescentes, que me esperaban en nuestro hogar en la Ciudad de México. Yo había elegido operarme en Guadalajara, porque ahí están mis papás y hermanos, y pensé que era una buena ocasión para reunirnos y convivir. Nada, nadie, me había preparado para el desenlace de la cirugía… pero yo sí me había preparado para dar la batalla que venía.

Aun en medio del dolor y el impacto de la noticia, recordé que los últimos seis años de mi vida los había pasado en múltiples cursos, aprendiendo, adquiriendo herramientas, ampliando mi conciencia, y entendí que Dios, el Universo, la Fuente de la cual provengo, me había guiado y preparado para ese momento. Supe que lo primero que debía hacer era transformar el miedo y los pensamientos negativos en paz interior, en armonía, en confianza, porque solo así tendría la fortaleza para salir adelante, para no preocupar de más a mi familia y a los que me aman; porque solo así podría alejarme del ¿por qué a mí? y trascender al ¿para qué vivo esta experiencia?
Esa fuerza interior pude conservarla la mayor parte del tiempo frente a mis papás, hermanos y sobrinos, que me acompañaban en todo momento, y solo flaqueé al escuchar por teléfono a mis hijos y a mi marido. Por más esfuerzos que hice, no pude evitar las lágrimas. ¡Había tanto que vivir juntos! ¡Tanto por qué hacer y compartir! También debía evitar que mis hijos se enteraran del diagnóstico por una llamada telefónica o por internet. Como sociedad hemos desarrollado la creencia de que el cáncer es una sentencia de muerte, pero esa tarde de jueves yo sabía, porque así lo sentía en mi corazón, que en mi caso el cáncer sería una experiencia de vida; una experiencia para aprender; y así quería trasmitírselo a mis hijos, pero de frente, cuando ellos pudieran verme y creer que su mamá sí estaba bien y viva.

Entonces, mientras mi familia en Guadalajara salía del shock y se ocupaba de mí y, mi marido, al igual que ellos, asimilaba el diagnóstico, mi pensamiento estaba en evitar que esa realidad llegara a mis hijos; en pedirles a todos los amigos que me llamaron que evitaran comentar mi situación en las redes sociales y que fueran discretos si hablaban con mis hijos. En ese momento, no imaginé la gran tarea que llevaríamos a cabo en conjunto. Mis planes al viajar a Guadalajara eran permanecer ahí solo cuatro días. Mi estancia se prolongó cuatro semanas; tiempo en el que mis hijos hablaban conmigo, pero sin saber todo lo que ocurría.

Ese tiempo, también me dio oportunidad de agradecer por lo afortunada que era y soy. Esas semanas me dieron el regalo del reencuentro con mis amigas de secundaria, de preparatoria; con los amigos de la universidad, de los distintos empleos y actividades que desempeñé en Guadalajara, y todas ellas y ellos me arroparon con su cariño y buena energía.

Además, convencida de que no hay mejor terapia que el ser productiva y estar ocupada, tres días después de la cirugía retomé desde Guadalajara mi actividad laboral, gracias a la comprensión de mi editor en jefe y a las bondades de la tecnología. Días más tarde, los directivos de la empresa y mi jefe, me permitieron seguir trabajando, a distancia, mientras me sometía al tratamiento médico que me prescribieron los médicos oncólogos: ocho ciclos de quimioterapia y 30 sesiones de radioterapia; ambos, tratamientos fuertes de los que “salí” hace apenas unas semanas con un excelente pronóstico.
El proceso ha sido largo, en términos del esfuerzo –físico y emocional– que implica. Por unos meses, por ejemplo, la cabellera desapareció junto con las pestañas y las cejas, pero la naturaleza es generosa y, al retirarle al organismo la quimioterapia, han empezado su renovación.
Y sí, me hace feliz saber que terminó la etapa fuerte, aunque me quedan cinco años de tomar un medicamento diario y mantener un control constante. También, tengo por delante el reto de la reconstrucción, pero este es un capítulo aparte.

Lo que aprendí en este año me llevó a pensar en lo desinformadas que, en el mejor de los casos, estamos las mujeres frente a una enfermedad como el cáncer de mama. Hoy sé que en el 2011 yo era ingenua… o ignorante. Antes de la cirugía, creía que el cáncer de mama era “prevenible”. Ahora sé que hasta este momento no hay prevención alguna; pero, si hacemos de la autoexploración un hábito para aprender a conocer cada milímetro de nuestros senos, desterramos el miedo y nos habituamos a visitar al oncólogo al menos una vez cada año desde que somos adolescentes, las mexicanas estaremos dando pasos importantes para controlar la enfermedad, por la sencilla razón de que su diagnóstico será temprano y, siendo así, existen todas las posibilidades para superarla y sobrevivir.

Esta nueva conciencia en mi vida, en la que es fundamental el amor, propio y hacia los demás, el buen ánimo, los pensamientos positivos y la confianza en los profesionales médicos que me atienden, me animaron a compartir mi experiencia. Sé que hay mucho qué decir y hacer; muchas mujeres, compañeras de vida, a quienes apoyar, para hacerles ver que vamos de la mano en este proceso.
El primer paso en ese camino es este espacio, en el que compartiremos experiencias e información útil, pero sé que vienen muchos más porque estoy decidida a aprovechar esta segunda oportunidad. Así, este 15 de septiembre, cuando mi país festeja las más importantes festividades patrias, yo estaré –como dice mi hija de 14 años–, celebrando mi segundo nacimiento; una nueva posibilidad para agradecer y honrar mi vida.

31 pensamientos en “Una lección de vida

  1. Mi querida Deb:
    Este año de aprendizaje para ti, yo tuve la fortuna de reencontrarte aquí, en internet. Una fortuna de la que todavía sigo dando gracias a la vida porque en aquellos, nuestros años en el periódico Reforma, no tuve tiempo de convivir contigo todo lo que hubiera querido… pero sobre todo, porque me tocó reencontrarte en este año, en medio de esta prueba, y compartir tu luz, tu fortaleza y la riqueza espiritual con que hiciste frente a todo lo que nos compartes en este post.
    De verdad, te lo he dicho y lo reitero, eres un gran ejemplo para mujeres como yo, no sólo porque nos haces conscientes de la importancia de estar al tanto de nuestro cuerpo, sino porque nos enseñas la manera de salir adelante aún cuando haya tormentas en nuestra vida.
    Yo aquí estaré, siguiéndote, en este blog al que le auguro mucho éxito… y bueno, nomás me resta enviarte todo mi cariño, como siempre.

    • Querida Tay: Siempre tan presente, tan puntual, tan precisa! Sabes que lo que generamos es lo mejor para nosotros, aunque de repente tengamos dudas o no lo comprendamos así, pero el contar con amigas como tú, con tus valores, tu energía, tu fuerza, siempre facilitan los procesos en los que he estado y sigo… Gracias por estar conmigo, por tus mensajes, tu apoyo, tu cariño. Te quiero.

      • Mi muy querida amiga de adolescencia, la historia de vida que escribes es una arma muy valiosa para las mujeres que aun no toman conciencia de la importancia de cuidarse uno mismo, me parece increible que pasaramos por la misma experiencia. Despues de tantos años de no saber una de la otra, me siento impactada que sin vernos sigamos teniendo alguna coneccion de alguna u otra forma.
        Supe de ti por Marcela tu hermana, sin embargo, me comento que pasaste por algo similar a mi historia. Tambien pase por varias sesiones de quimioterapias, ver a mis hijos tristes y con miedo por que ellos perdieron a su padre por un cancer; para mi fue lo mas dificil explicarles que yo estaria bien que no tuvieran miedo, que para mi cualquier resultado era bueno, el sanarme era quedarme con ellos y ver sus logros, sus fracasos, sus metas, quiza ayudarlos en algo y, por supuesto que mis nietos conocieran a su abuela (que creo que seran muchos porque tengo siete hijos), y el no lograrlo era regresar a los brazos de su papa el hombre maravilloso e increiblemente hermoso que escogí como mi esposo y padre de esos maravillosos hijos que me cuidaron en cada momento. Nunca me deprimí, hice al final lo que por lógica se tenia que hacer .
        A la par viví ese cancer de mama junto con Adriana mi hermana, un año menor que yo, algo muy dificil para mi de asimilar y de aceptar porque al final la que gano la batalla fui yo, ella se fue y dejo una profunda tristeza en mi corazón, sin embargo, también dejo una inmensa enseñanza, el agradecimiento infinito por darme cuenta de que estamos rodeados de ángeles terrenos y que somos seres llenos del amor de DIOS. Reitero mi agradecimiento a tu testimonio y un enorme placer el reencontrarte.

        • Mi querida y hermosa amiga, ¡¡¡qué enorme regalo encontrar tu mensaje!!! Gracias por tomarte unos minutos para compartirme tu experiencia y hacerme saber que, efectivamente, seguimos conectadas en este camino.
          ¡Felicidades por la gran familia que tienes! Es la mejor razón para seguir adelante y echarle ganas a la vida, con buen ánimo, con alegría, con amor hacia los demás.
          Ignoraba lo de Adriana. Me impacta saberlo, pero sé que desde donde está, su esencia sigue con todos los que la amaron y conocimos. Siempre recordaré sus enormes y expresivos ojos, su risas… En verdad, ¡qué gran época compartimos juntas y con nuestras hermanas! Siento que en gran parte, esa felicidad que viví y disfruté de niña y adolescente me dan la fuerza para ser quien hoy soy.
          Abrazos y bendiciones para ti y los tuyos.

    • Taydé, yo tembién soy sobreviviente de cancer de mama, ahora te leo y me identifico contigo, te mando fuerte abrazo y espero seguir en contacto, saludos

      • Hola: Por fortuna, Taydé no ha vivido una experiencia así. Ella es una gran persona y gran amiga, que siempre está.
        ¡Muchas felicidades por estar sana y por seguir adelante!
        Abrazos y bendiciones para ti.
        Débora

  2. Hermoso tu testimonio Débora, gracias por compartirlo… Felicidades por esta nueva vida y por tu aprendizaje que me ha enseñado tanto… Quiero compartirte que he aprendido que sí podemos prevenir el cáncer de cualquier parte de nuestro cuerpo cambiando nuestros pensamientos, perdonándonos y amándonos. El amor es la fuerza más maravillosa que existe en todo el universo y el que nos mantiene saludables y en armonía…Vi testimonios de diversas personas tratadas con naturismo que sanaron sin quimioterapias y radioterapias… Y ahora sé que cualquiera de los caminos que nos toquen seguir para sanar, siempre serán los correctos, sin importar de que parte de la medicina vengan, porque todo pertenece a DIOS… Gracias, muchas gracias por ser y estar… Eres un Gran Guerrero de Luz… NAMASTE…

    • Querida Tere: Gracias por estar nuevamente en mi camino, por compartirme tu Luz y tu sabiduría. Coincido contigo en el poder del Amor y el Perdón; en que ahí está la clave para mantenernos sanos. Sé que lo aprendido en mi vida, pero sobre todo en los últimos seis años, fue definitivo para que pudiera enfocar mi mente y elegir el camino de la sanación. Por un compromiso personal, conmigo, con mis hijos, con mi marido, con mis papás, hermanos, sobrinos y demás seres que me aman, elegí seguir al pie de la letra los tratamientos “convencionales” y apoyarme en terapias alternativas, y de corazón agradezco los resultados.
      De esa parte de mi proceso, pronto les compartiré mi experiencia, con gran respeto hacia todos los seres, hacia sus creencias… y con la certeza de que cuando actúas siguiendo a tu corazón, siempre haces lo correcto. Estás en mi corazón. Namasté!

    • Querida Ros: Muchas gracias por tu estar siempre conmigo. Sabemos cuál es el poder de la intención… y hasta dónde podemos llegar cuando elegimos alinearnos con el Universo. Abrazos desde mi corazón.

  3. Niña Debbie, gracias por permitirnos entrar en tu intimidad y compartirnos tu experiencia, que más allá de que se trate del Gran C, en realidad se trata de un testimonio de una Guerrera de Vida que tiene mucho que darnos y enseñarnos. Te quiero, bella!!!

    • Gracias, querida Niña Angie. Mi deseo es que, con el paso de los días, lo que les comparta les resulte de interés y sea de utilidad en sus vidas. En verdad, aprendí muchas cosas y me di cuenta de la inmensa responsabilidad que tenemos los periodistas al abordar un tema con este. Abrazos con todo cariño.

  4. Tenemos en común una amiga muy querida, Alma Santibañez. Te felicito de todo corazón por tu celebración de vida, por tu entereza, valor y generosidad al pensar en otras que están pasando por este trago tan amargo que es el cancer de mama. Débora, tu blog llega a mi en un día muy especial. Hoy, una de mis mejores amigas, una hermana del alma, cumple 59 años, la llamé como lo hago cada año para felicitarla y tras cantarle las “mañanitas” por teléfono, me da la triste noticia de que hace un mes le diagnosticaron cancer en la mama derecha y le acaban de practicar una mastectomía. Es una mujer muy querida por todos los que la conocemos asi que hoy debió de haber recibido muchísimas llamadas y por lo tanto debió de estar dando la “mala” noticia muchas, muchas veces…y como ella me compartió: “no ha sido fácil…”
    Débora, yo quiero pedirte, según tu experiencia vivida, me orientes, para tener una idea de cómo es la mejor manera de acompañar a Marcela en estos momentos, ( yo estoy en Guadalajara, ella vive en Pittsgurgh USA) ella es un mujeron, radióloga de profesión , ella misma ha dado este diagnóstico a miles de pacientes en su praxis, pero según me dijo, NUNCA pensó que le pasaría a ella. La quiero mucho y quisiera acompañarla, pero no quisiera ser inoportuna, no se…me siento torpe y sin palabras para apoyarla.
    Nuevamente agradezco a la vida y a ti por este espacio. Un abrazo,
    Karin Horn

    • Karin: Muchas gracias por tu lindo mensaje para mí y por confiarme la experiencia que vive Marcela, que es nuestra hermana de vida. En verdad, me gustaría que ni ella ni nadie vivieran estos momentos de impacto. Sin embargo, sé que su entereza, valentía e inteligencia le permitirán seguir adelante. Sé que ella sabe bien qué viene y preparará su mente para salir con bien, con éxito, de ella. Ese es mi deseo, de todo corazón.
      Respecto a lo que me preguntas, te diré que yo agradecí siempre a tod@s mis amig@s por su presencia, no importa si esta fue física o virtual. La verdad es que saberme tan querida, tan apreciada, fue un gran motor para seguir con ánimo. Evidentemente hubo momentos de tristeza, pero también me permití sentirlos: los viví y luego los despedí con todo amor. En esos momentos me di permiso de guardar silencio, pero después “alzaba la mano” y enviaba señales a mi familia, a mis amig@s, para que me contagiaran su ánimo. Así que aunque haya una distancia física entre ustedes, yo sugeriría que mantuvieras una comunicación constante con Marcela, que le mandaras mensajes de cariño (sólo unas breves líneas, si quieres) o por SMS, y si ella está de ánimo, que se comuniquen por Skype. Que ella reafirme el sentimiento de lo importante que es en tu vida, en la vida de muchos más. Y juntas rían… Hace tiempo aprendí algo que me parece hermoso: El amor es el médico del Universo; y la risa, su enfermera. Y es verdad… el estar en amor y reír ayuda a sanar.
      Sobre ti, sólo debes tener algo presente. En situaciones como esta, las palabras sobran. Lo que valen y permanecen son los sentimientos, así que sólo déjale sentir a Marcela todo tu cariño y, con la confianza que hay entre ustedes, dile que siempre estarás para ella, que si te necesita, te lo diga, y que también, si de pronto quiere estar sola (“en silencio”, como digo yo), que también te lo diga y que tú lo entenderás y estarás lista para cuando ella lo requiera.
      Desde donde esté, tendré presente a Marcela y le mandaré la mejor de las energías para contribuir a que en unos meses nos esté dando la noticia de su total recuperación.
      Para ella y para ti, toda la Luz. Bendiciones, siempre.

      • Débora, mil gracias por tus lindas palabras. Y gracias por tu guía También agradezco tu amor y compasión.
        Anoche leyendo un texto, analizaba esa palabra (compasión) que significa: vivir el sufrimiento con la otra persona como propio, ponerse en sus zapatos…y yo después de leerte, agregaría : acompañar, honrando su destino y reconociendo su fortaleza.
        Haré lo que me aconsejas, y de nuevo, GRACIAS !!!
        Un abrazo
        Karin

        • Karin: Me da mucho gusto saber que mi experiencia puede serte útil.
          Te cuento algo más. Creo firmemente en que estamos aquí para aprender a amar de manera incondicional, a todos y a todo. Así que de eso se trata esto de entregar amor.
          Abrazos

  5. Pingback: Mis razones | El cáncer de mama y Yo

  6. Débora… Eres una guerrera de vida, como todos los que por alguna razón deben enfrentar una dura prueba de vida como la que has vivido en el último año.
    Felicidades por compartir tu experiencia de vida, de lucha, de esperanza. Estoy segura que tus palabras y toda la información que pongas en tu blog será de mucha ayuda para todos.
    Tu caso como tú misma nos dices, solo confirma que el chequeo médico es la mejor manera de prevenir y detectar cualquier anomalía. ¡Pero qué lejos estamos de ocuparnos de nuestra salud antes de enfermar!
    Eres un gran ejemplo por todas sus palabras de ánimo y esperanza que publicas todos los días. ¡Si tú supieras lo últiles que han sido para mí! Te abrazo con mucho cariño confiando en que algún día coincidamos por estas tierras tapatias.

    • Moni: Muchas gracias por tu mensaje. Vaya que tienes razón en lo que dices. Habría que hacer del chequeo médico un hábito y, sin miedo, visitar a los especialistas al menos una vez al año. Eso, además de aprender a agradecer por lo que tenemos y entender que estamos aquí y ahora para ser felices.
      Abrazos con todo cariño.

  7. Débora, muchas gracias por abrir tu corazón y compartir tu experiencia con miras de ayudar a otras personas. Dado que desconocía los detalles, me impresiona cómo a partir de un resultado se decide directamente optar por la cirugía. Me impresiona el golpazo emocional que tuviste que enfrentar, cómo todavía en los hospitales somos cuerpos y no personas integrales, con sentimientos, alma. Puedo imaginar el dolor, la angustia, la incertidumbre que viviste, al igual que tu familia. Duele todo eso. Hay tanto en qué educar en torno al tema y en tantas esferas… Sobrevivir a algo así es triunfar en la batalla más dura pero más rica. No se vuelve a ser igual. Ojalá en esta segunda oportunidad toques muchas almas, ilumines caminos y disfrutes a plenitud todo cuanto la vida te haya dado. Un abrazo enorme.

    • Gracias, Moni. En verdad fue toda una experiencia y sé que es para algo. Evidentemente, el cirujano no me iba a despertar a media intervención quirúrgica para preguntarme ¿qué quiere que hagamos? Como bien sé, todos los médicos que me han atendido han tenido una meta: tenerme viva y sana. Dados los resultados, sé que hicieron lo que debían hacer, por fuerte que fuera para mí.
      Por fortuna, hoy estoy bien y creando. Sé que hay mucho por hacer y confío en que podré aportar mi granito de arena para dejar un mejor mundo.
      Abrazos con todo cariño, mi querida amiga.

  8. QUERIDA HERMANA:OTRO MOTIVO MAS DE SENTIR ORGULLO .SOLO A TI SE TE PUEDE OCURRIR ESTA GENIAL IDEA DE CELEBRAR ESTE AÑO ,AYUDANDO Y ORIENTANDO A PERSONAS QUE ESTAN PASANDO POR ESTO QUE NOSOTROS YA VIVIMOS .SE QUE VA A SER DE MUCHA AYUDA PARA MUCHISIMA GENTE ,TE QUIERO MUCHO !!!!

    • Gracias, mi querida Chica. Solo es devolver al mundo algo de lo mucho que me ha dado desde que nací, empezando con las mejores hermanas y el mejor hermano, además de unos excelentes y maravillosos papás. Abrazos con todo mi amor para ti.

  9. Débora…. si ya sabía que eras una persona fuerte y plena, ahora lo compruebo.
    Qué experiencia tan fuerte, que apenas con tu relatoria puedo entender y conocer a fondo, y una gran idea lo de tu blog para difundir el tema.
    Te admiro por transformar la tragedia en algo positivo y ser tan acertada, ojalá muchos aprendamos como tú a ser mejores y ser felices.
    Voy a recomendar ampliamente tu blog porque creo que es esencial estar enteradas…
    Mucha suerte y no quiso salirme sin dejarte mis palabras de admiración, respeto y solidaridad…

    • Gracias, querida, por tan lindas palabras. Confío en que podré utilizar lo aprendido a lo largo de mis años de periodista con esta experiencia de vida que recién generé en mi vida para apoyar a otros. Tengo la intención de hacer muchas cosas, de aprovechar la tecnología, de servir… y confío en que el apoyo de profesionales como tú, me servirán de guía para ir mejorando. Así que espero críticas, sugerencias, comentarios… Tod@s estamos en el mismo camino. Somos un@! Abrazos con todo cariño.

  10. Hola Debora Montesinos.
    Te escribo desde el estado de Oaxaca mi comunidad se llama Telixtlahuaca, queria saber que posibilidades hay que pueda llegar el programa de mastografias a esta localidad, cual es el tramite que tengo que seguir y donde lo tengo que hacer, espero puedas darme los datos y la informacion para solicitar el servicio , linda leccion de vida, te felicito y espero poder formar parte de esta gran campaña que es muy benefica para todas las mujeres. saludos y que DIOS TE BENDIGA.

    • Yolanda:
      Muchas gracias por tu mensaje y las bendiciones.
      Prometo qué investigaré para saber qué puedes hacer para que en un comunidad lleguen las unidades móviles para mastografías. Lo primero que se me ocurre es contactar tanto a la Secretaría de Salud federal como a la de Oaxaca. Así lo haré.
      Te escribo pronto con la información.
      Bendiciones.

      • Hola , en el mismo dia y el mismo año recibimos la misma noticia ,con las mismas tristezas y las mismas esperanzas pero aqui estamos gracias a nuestro Dios y como dices con una segunda oportunidad para apoyar a las que como nosotras hemos padecido esto soy Sandra de Linares N.L.

        • ¡Hola Sandra!
          Muchas gracias por compartir tu experiencia y saber que estamos aquí para honrar la segunda oportunidad de vida que tenemos.
          Abrazos

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