Más allá de la fecha: hoy es momento de vivir en amor

El 19 de octubre es la fecha que el mundo dedicó para hacer conciencia del cáncer de mama. Desde días previos somos bombardeados con información sobre el tema, aunque -y lamento reconocerlo- la mayoría de los textos contiene imprecisiones o salidas fáciles con las que se busca generar optimismo, o al menos una visión positiva, entre la población femenina que es la más afectada.
La mayoría de los textos hablan de prevención, y quienes utilizan esa palabra ignoran que en materia de cáncer de mama no es posible hablar de prevención, porque hasta ahora no hay una guía confiable, certera al 100 por ciento, que evite que las mujeres, y los hombres, generen ese padecimiento. Ciertamente cada persona tiene la posibilidad de reducir los factores de riesgo que pueden desencadenar una alteración celular, pero habrá quienes aun haciéndolo así generen cáncer de mama. Si lo sabré yo, que este día con una felicidad enorme puedo decir que llevo dos años disfrutando y honrando mi segunda oportunidad de vida.
En septiembre de 2011 una revisión médica que anticipaba un diagnóstico benigno terminó en una mastectomía radical y la vida cambió para mí.
Por fortuna, tuve a mi alcance herramientas que me permitieron salir adelante, pasar con éxito los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, y ahora seguir con otro tratamiento por tiempo indefinido.
Sin duda, en todo este camino he aprendido mucho. Sé el valor de las revisiones constantes; de la autoexploración mensual como una manera de tener una detección oportuna de cualquier cosa; del diagnóstico oportuno y eficaz (al menos tras la cirugía); y de contar con médicos calificados a mi alrededor. Pero más allá de estos factores, aprendí el valor de la actitud y la responsabilidad, de saber que si yo había generado esa enfermedad en mi vida, también podía sanarme y ¡vaya que le dediqué energía e intención a hacerlo! De la mano de mis hijos adolescentes, de mis papás y mi familia, de amig@s entrañables que me han acompañado día con día, puse en práctica todo cuanto he aprendido de técnicas alternativas: gracias al diagnóstico metafísico de salud entendí qué había originado el cáncer de mama; gracias al Ho’Oponopono me reconcilié con el pasado, en amor, en gratitud, en la certeza de que todo está bien y es una experiencia de aprendizaje; gracias a las técnicas de liberación emocional sané heridas pasadas; el reiki me dio luz, energía, seguridad en que soy parte de la energía universal; y apoyada en ángeles y arcángeles aprendí a cerrar ciclos, a perdonar en amor y, sobre todo, a perdonarme, porque si alguien ha sido un implacable juez de sí misma, esa he sido yo. Hoy, gracias a todas estas técnicas que enlisto (y a otras muchas que no), sé que el camino a la sanación pasa por el perdón y el amor a mí misma; por entender que soy un espíritu viviendo una experiencia material de aprendizaje y que todo lo que he creado, generado, vivido tiene el propósito de que yo sea cada vez una mejor versión de mí misma.
Por eso hoy, en esta fecha tan significativa, sólo puedo elevar una plegaria de gratitud infinita, de amor incondicional hacia todos y cada uno de los seres que me comparten su luz; hacia todas mis experiencias porque han me han creado y recreado, y hacia todas las mujeres -y hombres- que comparten conmigo el haber atravesado un diagnóstico de cáncer de mama. ¡Gracias, bendiciones infinitas para ti!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *