Octubre rosa termina… ¿y ahora qué sigue?

Mucho trabajo es lo que sigue en los próximos 11 meses, cuando los monumentos históricos vuelven a su iluminación normal; cuando muchos guardan los lazos rosas que lucían en la solapa; cuando los balones rosas ya no ruedan en las canchas deportivas… cuando la realidad mundial se percibe en todos los colores. 
Sí, los meses que tenemos por delante, antes de darle una nueva bienvenida a otro octubre rosa, son una enorme oportunidad de trascender más allá de 31 días en los que las palabras concientizar sobre el cáncer de mama parecen ser un mantra colectivo que, paradójicamente, en muchas ocasiones se repite sin hacer conciencia de lo que significa.
En mi creencia, todas las maravillosas campañas y acciones multitudinarias que hemos reportado en estos días deben traducirse en un menor número de muertes a causa de esa enfermedad; solo entonces podremos afirmar que vamos en la ruta correcta.
Los primeros pasos, sólidos, firmes, se han dado a lo largo de muchos años. Sus logros han sido la visibilidad de una enfermedad de la que hoy podemos comentar sin vergüenza ni rubor y, también, quiero creerlo así, la apertura de mente para crear una nueva forma de pensar, de un nuevo modelo en el que las mujeres importan por su esencia y no por ser portadoras de un par de senos.
Hoy el reto es lograr que cada mujer adulta y cada hombre hagan conciencia de que el cáncer de mama es curable si se detecta en sus primeras etapas y, para lograr este cometido, la autoexploración mensual es fundamental.
Mi compromiso contigo es seguir insistiéndote en ello, y también en continuar publicando textos que puedan resultarte interesantes, útiles y… de pronto, hasta divertidos.
En este cometido cuento contigo, con tu retroalimentación, con tu crítica y tus sugerencias. Ojalá de cuando en cuando me regales unas líneas: siempre serán bienvenidas.

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