La dieta, un factor de riesgo que debemos atender

Nos lo han dicho más veces de las que puedo recordar, pero aún no le prestamos la debida atención: El estilo de vida, la alimentación elegida, sí impactan en los factores de riesgo que pueden detonar un cáncer de mama.
En México, al mayor número de casos -y de mortalidad a causa de la enfermedad- se registra en los estados del norte y el centro del país. Esa es una tendencia que se ha mantenido constante desde finales de la década de 1990, y los investigadores la relacionan con el estado socioeconómico y cultural más elevado, que el que tienen en los estados del sur, donde predomina la población indígena (*).
Ese señalamiento me quedó más que claro al ver la siguiente gráfica del diario Excélsior, que se edita en la capital mexicana, en ocasión del Día Mundial de la Concientización del Cáncer de Mama:

En verdad, la diferencia es abrumadora y prende un foco, si no rojo, al menos amarillo que tendríamos que atender de inmediato.
La alimentación es fundamental para reducir hasta en 25 % uno de los factores de riesgo que está en nuestras manos. El tema es tan contundente como que hoy ya sabemos que por la ‘occidentalización’ de los países asiáticos, en Japón y Singapur, por ejemplo, hay un aumento paulatino de casos de cáncer de mama.
Además, estudios de las emigrantes de Asia a Estados Unidos demuestran que en su siguiente generación, ya nacida ahí, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama; la probabilidad es 60% mayor que el de sus poblaciones de origen, sobre todo si en su país de origen eran habitantes rurales.
Detener esas estadísticas es decisión de cada un@ de nosotros. Cada un@ elegirá si reduce el consumo de alimentos y grasas de origen animal y cada día, como dice la publicidad, come más frutas y verduras.

(*) Fuente: Rodríguez-Cuevas SA, Labastida SA, Tapia R, Kuri P. Macías C. Registro Histopatológico de Neoplasias en México. Población derechohabiente del IMSS 1991-1996. Ciencia y Cultura Latinoamericana, México D.F. 1999 pp 56.