Porque los afectos (y su calidad) SÍ importan para sanar

La calidad de las relaciones personales de la mujer parece ser tan importante como el tamaño de sus redes sociales para predecir la supervivencia del cáncer de mama, informan científicos del consorcio médico estadounidense Kaiser Permanente en la última edición de Breast Cancer Research and Treatment.
El estudio incluyó a 2,264 mujeres que fueron diagnosticadas en las primeras etapas con cáncer de mama invasivo entre 1997 y 2000, a las que se les solicitó información sobre sus relaciones personales:

  • socialmente aislada (pocos lazos)
  • moderadamente integrada
  • integrada socialmente (muchos lazos).

“Encontramos que las mujeres con pequeñas redes sociales tuvieron un riesgo significativamente mayor de mortalidad que aquellas con grandes redes”, dijo Candyce H. Kroenke, de la División de Kaiser Permanente y autora del estudio, quien reveló que las mujeres socialmente aisladas tienen un 34 % más probabilidades de morir de cáncer de mama u otras causas que las mujeres socialmente integradas.
De acuerdo con Europa Press, los investigadores midieron los niveles de apoyo social de amigos y familiares mediante una encuesta que preguntaba a las mujeres que calificaran la calidad de sus relaciones en una escala de cinco puntos en la última semana. El estudio encontró que los niveles de apoyo dentro de las relaciones son también importantes factores de riesgo de mortalidad por cáncer de mama.
“Las mujeres con redes pequeñas y altos niveles de apoyo no estaban en mayor riesgo que aquellas con grandes redes, pero sí aquellas con redes pequeñas y bajos niveles de apoyo”, dijo Kroenke.
De hecho, las mujeres con redes pequeñas y bajos niveles de apoyo tienen un 61 % más de probabilidades de morir de cáncer de mama y otras causas que las que poseen redes pequeñas y altos niveles de apoyo.
“También encontramos que cuando las relaciones familiares daban menos apoyo, la comunidad y los lazos religiosos eran fundamentales para la supervivencia. Esto sugiere que tanto la calidad de las relaciones, y no sólo el tamaño de la red, es importante para la supervivencia y que se recurre a las relaciones comunitarias cuando los amigos y la familia dan menos apoyo”, añade Kroenke.

La dieta, un factor de riesgo que debemos atender

Nos lo han dicho más veces de las que puedo recordar, pero aún no le prestamos la debida atención: El estilo de vida, la alimentación elegida, sí impactan en los factores de riesgo que pueden detonar un cáncer de mama.
En México, al mayor número de casos -y de mortalidad a causa de la enfermedad- se registra en los estados del norte y el centro del país. Esa es una tendencia que se ha mantenido constante desde finales de la década de 1990, y los investigadores la relacionan con el estado socioeconómico y cultural más elevado, que el que tienen en los estados del sur, donde predomina la población indígena (*).
Ese señalamiento me quedó más que claro al ver la siguiente gráfica del diario Excélsior, que se edita en la capital mexicana, en ocasión del Día Mundial de la Concientización del Cáncer de Mama:

En verdad, la diferencia es abrumadora y prende un foco, si no rojo, al menos amarillo que tendríamos que atender de inmediato.
La alimentación es fundamental para reducir hasta en 25 % uno de los factores de riesgo que está en nuestras manos. El tema es tan contundente como que hoy ya sabemos que por la ‘occidentalización’ de los países asiáticos, en Japón y Singapur, por ejemplo, hay un aumento paulatino de casos de cáncer de mama.
Además, estudios de las emigrantes de Asia a Estados Unidos demuestran que en su siguiente generación, ya nacida ahí, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama; la probabilidad es 60% mayor que el de sus poblaciones de origen, sobre todo si en su país de origen eran habitantes rurales.
Detener esas estadísticas es decisión de cada un@ de nosotros. Cada un@ elegirá si reduce el consumo de alimentos y grasas de origen animal y cada día, como dice la publicidad, come más frutas y verduras.

(*) Fuente: Rodríguez-Cuevas SA, Labastida SA, Tapia R, Kuri P. Macías C. Registro Histopatológico de Neoplasias en México. Población derechohabiente del IMSS 1991-1996. Ciencia y Cultura Latinoamericana, México D.F. 1999 pp 56.