Oportunidad, una tarea pendiente (a veces) en México

A veces puede deberse al miedo, al desinterés o a la ignorancia… Pero, a menudo, en México, el inicio a destiempo de un tratamiento contra el cáncer de mama obedece a la respuesta tardía de los servicios de salud. 
“Por lo general se achaca a ellas que el diagnóstico y el tratamiento se demoren, pero la mayoría de las veces se debe a los servicios de salud, principalmente al primer médico que visitan”, dijo la académica Claudia Infante Castañeda.
Las palabras de la experta en sociología médica, basadas en los resultados de un estudio que ha realizado por tres años seguidos, me recordaron una anécdota que me compartieron: la de una joven mamá, menor de 35 años, a la que su ginecólogo le pidió realizarse en un mes cuatro mamografías… ¡porque no entendía los resultados!
Evidentemente, el del problema en este caso era el ginecólogo, pero esta joven vivió angustia y fue sometida a riesgos innecesarios por confiar en que estaba siendo atendida por un profesional experto.
Para que una mujer con cáncer de mama tenga mayores probabilidades de sobrevivir, debe recibir tratamiento desde que la enfermedad está en sus primeras fases. En México, casi 90 % de los casos se diagnostican en etapas avanzadas… y a veces el tratamiento tarda por causas que resultan ajenas a la paciente.
En un despacho de la agencia Notimex reproducido por diversos medios, se indica que la Investigación sobre los factores asociados al retraso en la atención, realizada por un equipo de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, desde 2010 a la fecha, encuestó a mujeres que recibían tratamiento en el Instituto Nacional de Cancerología, el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Hospital General de México, tres de las instituciones públicas que mayor demanda tienen de servicios.
“Los resultados preliminares de nuestro análisis muestran que alrededor de 75 % de las mujeres que llegan a un hospital de especialidades, como el INCan, consultaron por primera vez a un médico antes de que pasaran tres meses, contados a partir de que detectaron un signo o síntoma. Por lo tanto, no tiene fundamento científico decir que el retraso se debe a la ignorancia, miedo o desinterés de ellas. Probamos que esta creencia, transmitida de generación en generación, es falsa en México”, dijo Infante Castañeda.
La especialista asegura que la misma situación ocurre en hospitales privados. “En nuestro estudio demostramos algo importante, que alrededor de 80 % de las mujeres que llegaron oportunamente a su primera consulta médica (pública o privada) tuvieron que esperar más de tres meses antes de empezar a recibir tratamiento por los servicios médicos. Es decir, hubo demora porque fueron de un servicio a otro para ser diagnosticadas, o porque ya con el dictamen debieron esperar el tratamiento”.
Infante Castañeda aclaró que a veces los síntomas no son tan evidentes ni para los mujeres ni para los médicos. Hay cánceres que no “se ven hasta que están muy avanzados; muchos, incluso, se detectan por casualidad. En estos casos no se puede atribuir a nadie la responsabilidad de un tratamiento tardío“.