Una imagen que revela mucho del drama del cáncer de mama

Sí, lo sé. La imagen que acompaña este texto es muy fuerte, pero también es muy real… tan real como puedo dar fe y asegurar que es la imagen fiel, sin photoshop, sin maquillaje, que refleja los primeros días, las primeras semanas, tras una mastectomía.
Llegué a ella por “casualidad”; la encontré en el blog Breast Cancer? But Doctor … I hate pink!, que escribe Ann Silberman, una sobreviviente -y aún combativa paciente- que vive en Sacramento, California.
Al igual que Silberman, otras sobrevivientes cuestionan seriamente la “imagen rosa” con que pareciera enmascararse la enfermedad y todo lo que conlleva. Algunas de ellas fueron entrevistadas para la historia de CNNMéxico titulada La lucha contra el cáncer de mama debería ir más allá de un listón rosa.
Estoy segura de que la dramática imagen argumenta, mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, el deseo de estas mujeres de que todos, absolutamente todos, comprendiéramos que hacer conciencia de lo que significa el cáncer de mama va mucho más allá de lucir un lazo rosa en la solapa durante todo un mes, adornar aparadores, iluminar monumentos arquitectónicos…
Comprender lo dramático que es una mastectomía -una mutilación que busca un bien mayor como es preservar la vida, pero al fin y al cabo una mutilación-, cómo se ve y, quizás, adivinar cómo se siente, tal vez nos lleve a ser conscientes de nuestro cuerpo, de entender que amarnos es reducir o eliminar los factores de riesgo que son controlables, de asumir con disciplina espartana la práctica mensual de la autoexploración, y la visita anual con especialistas en cáncer de mama. Sólo así estaremos en camino de lograr diagnósticos tempranos de la enfermedad, que eviten las mastectomías y, sobre todo, disminuyan el número de mujeres que mueren a causa de ella.
De corazón, te ofrezco una disculpa por sacudirte en tu espacio con esta imagen. Mi compromiso contigo es no hacerlo con frecuencia… sólo cuando sea pertinente o necesario para entender que sí, que la conciencia y la responsabilidad sobre el cáncer de mama es mucho, mucho más que pintar el mundo de rosa.

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